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EL FIN DEL MUNDO
por por William Soto Santiago
1 de febrero de 1996
Santafé de Bogotá, Colombia

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en el Gaitán de Bogotá, Colombia, y también todos los que están a través de la línea telefónica. Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes, los presentes, los televidentes, y también los radioyentes, y los que están a través de la línea telefónica.
Aunque hay muchos problemas en toda la América Latina, y no solamente en la América Latina, sino en el mundo entero; en donde podemos ver que en otras naciones del viejo mundo hay más problemas que los que tenemos nosotros en el nuevo mundo, en la América Latina y el Caribe, o sea, en el continente americano.
Ahora, esto es así, porque así Jesucristo profetizó que sería en el fin del tiempo, en el fin del mundo, en el fin del siglo; y eso no es otra cosa sino el cumplimiento de las profecías correspondientes al Día Postrero, al fin del mundo.
En San Mateo, capítulo 24 y verso 1 en adelante, dice acerca de Jesús:
"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?"
Y El comenzó a explicarles todas las cosas que sucederían, y las señales que estarían manifestadas antes del fin del siglo, del fin del tiempo, del fin del mundo, y también las señales que serían vistas en el fin del siglo, en el fin del mundo.
Para esta noche estaremos platicando acerca de: "EL FIN DEL MUNDO." El mundo es el cosmos. El mundo está compuesto por diferentes sistemas: sistemas políticos, religiosos, económicos, sociales, culturales; todos esos sistemas que tiene el mundo, que tienen todas las naciones. Y conforme a las profecías, ese mundo no es... eso no significa el fin del planeta Tierra, sino el fin de los sistemas mundiales; tiene un tiempo en donde terminará. Y eso dará lugar al establecimiento de un nuevo mundo: del mundo de nuestro amado Señor Jesucristo con Su Programa, en donde la parte política, la parte religiosa, la parte económica, la parte social, la parte cultural, la parte económica y todas las demás partes de ese Reino estarán sujetas a Jesucristo. Y El gobernará, reinará, desde la tierra de Israel, sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones. Y se cumplirá la promesa señalada en Apocalipsis, capítulo 11 y verso 15 en adelante, donde dice...
Vamos a leer también el capítulo 5; nos da aquí mucha luz de cuándo será ese tiempo. Dice, hablando acerca de Cristo tomando el Libro de los Siete Sellos de la diestra del que está sentado en el Trono, o sea, de la diestra de Dios, dice (Apocalipsis 5:7):
"Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono(¿quién lo tomó? Cristo). Y cuando hubo tomado el libro (¿qué libro? el Libro de los Siete Sellos), los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos."
Aquí podemos ver que cuando Cristo –que es el Cordero de Dios y es también el León de la tribu de Judá,– toma el Libro de los Siete Sellos allá en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo, todos allá en el Cielo y toda cosa creada, toda la Creación, todos los seres creados, clamaron dándole gloria a Dios, y diciendo que el Cordero era digno de tomar el Libro y abrir sus sellos y recibir gloria, honra, alabanza, todo: recibir poder también, todo el poder.
¿Para qué? Para El hacer Su reclamo de todo lo que El redimió con Su Sangre preciosa, y reinar por mil años y luego por toda la eternidad, y ser establecido en el planeta Tierra el glorioso Reino de Dios, el Reino de Jesucristo, el Reino del Hijo del Hombre, aquí en la Tierra.
Para El poder establecer Su Reino, El tiene que tomar el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero, ese Libro sellado con siete sellos; porque ese Libro contiene los derechos por los cuales Cristo murió.
Y toda persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero ha sido redimido por Cristo allá en la Cruz del Calvario; y cuando viene a la Tierra es manifestado en carne humana, y recibe a Cristo como su Salvador en los días en que vive aquí en la Tierra. Unos lo reciben estando muy jovencitos; otros, cuando están más grandecitos; otros, cuando ya están en edad de adultos; otros, algunas veces, cuando ya están ancianos.
Ahora, lo más hermoso es recibir a Cristo estando bien jovencito, siendo un niño todavía, como sucedió con el profeta Jeremías, también con Isaías; también con Samuel, que cuando nació fue llevado al templo y fue entregado al Sumo Sacerdote, y desde muy temprana edad estaba sirviendo en la Casa de Dios.
Ahora, al que no le ha sucedido así cuando niño, pues, mientras está vivo tiene oportunidad. Es una oportunidad que siempre Dios le da a cada persona.
Ahora, tarde o temprano lo recibirá, recibirá a Cristo como su Salvador, y entrará en Su Programa toda persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero. Así que no se va a ir de esta Tierra sin antes recibirlo.
Ahora, encontramos que Cristo, al tomar ese Libro, El está obteniendo todo poder que Adán y Eva perdieron allá en el Huerto del Edén en la caída, para Cristo poder restaurar nuevamente a todo lo que perdió Adán y Eva, restaurar a Su Iglesia, a cada miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo; para así la posición de Rey que perdió Adán ser restaurada a cada hijo e hija de Dios, para ser Reyes y Sacerdotes con Cristo, y reinar con Cristo mil años y luego por toda la eternidad.
Para poder heredar a Dios y ser coherederos con Cristo se requiere que Cristo tome ese Título de Propiedad, para que la Herencia sea restaurada, sea colocada en las manos de los hijos de Dios, y sean adoptados en el Reino de Dios cada hijo e hija de Dios, y pueda ahí ser un administrador en el Reino de Dios, en esa Herencia divina; pues dice San Pablo que somos hijos de Dios y somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús, Señor nuestro.
Romanos, capítulo 8, verso 11 al 35, por ahí, nos habla de estas cosas, y nos habla también de la manifestación de los hijos de Dios; pues los hijos de Dios serán manifestados en el tiempo final, en el fin del siglo, en el fin del mundo; serán manifestados en cuerpos eternos, pues todos seremos transformados, y los que han partido serán resucitados en cuerpos eternos; y estaremos manifestados así como Hijos e Hijas de Dios, adoptados en el Reino de Dios, con vida eterna en un cuerpo eterno y un espíritu teofánico eterno también; y así restaurados a todo poder y autoridad que perdió Adán allá en la caída, para ser Reyes y Sacerdotes en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo, en el glorioso Reino Milenial, y luego por toda la eternidad.
Ahora, aquí en Apocalipsis, capítulo 11, encontramos que luego del ministerio de los dos Olivos, algo importante pasa en el Reino de Dios; dice del verso 15 en adelante:
"El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos."
¿Los reinos del mundo han venido a ser de quién? De nuestro Señor y de Su Cristo, o sea, de Su Ungido. Esto nos muestra que los reinos de este mundo van a pasar a Cristo, y será establecido el glorioso Reino de Jesucristo, ese glorioso Reino Milenial, en esta Tierra.
Y la oración que Cristo enseñó, en donde habla en el Padre Nuestro acerca de la Venida del Reino, por lo cual Cristo pidió que todo hijo de Dios orara, diciendo: "Padre nuestro que estás en el Cielo (o en los Cielos)..." Y sigue en su oración hasta que llega al lugar donde dice: "Venga Tu Reino. Sea hecha Tu Voluntad así como en el Cielo, aquí en la Tierra." Pues en el glorioso Reino Milenial de Cristo será hecha la Voluntad de Dios aquí en la Tierra; porque estará bajo el Gobierno de Jesucristo todo el planeta Tierra; porque los reinos de este mundo pasarán a ser de nuestro Señor.
Ahora, los reinos de este mundo llegarán a su final. Eso es el fin del mundo, el fin de los sistemas mundiales, el fin del cosmos; para dar lugar al comienzo del Reino de Dios aquí en la Tierra, del glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo; donde en ese glorioso Reino la política no será como la política de las naciones en la actualidad o del pasado; tampoco el resto de las cosas o sistemas que tienen en los reinos de este mundo serán así en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo. Todo será nuevo. Y El será el que implantará todas las cosas en Su glorioso Reino Milenial, y luego para y en la eternidad.
Porque ya los reinos de este mundo pasarán a ser los Reinos de nuestro amado Señor Jesucristo; habrá un cambio en la forma de gobierno de las naciones; y habrá Reyes y Sacerdotes con Cristo reinando sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; y habrá paz, habrá prosperidad y habrá conocimiento pleno de Dios y Su Programa.
"Y toda la tierra será llena del conocimiento de la Gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar," dice el profeta Isaías en el capítulo 9 y verso 11; y Habacuc, capítulo 2 y verso 14, también nos dice así. Y el profeta Zacarías en el capítulo 14, verso 9 en adelante, nos dice: "Y Jehová será Rey sobre toda la Tierra. Y en aquel día Jehová será uno, y uno su nombre."
Y cuando en el Antiguo Testamento dice que Jehová será Rey sobre toda la Tierra, en el Nuevo Testamento significa que Jesucristo será Rey sobre toda la Tierra; porque el Jehová del Antiguo Testamento es el Jesucristo del Nuevo Testamento.
Ahora, encontramos que el mismo Angel de Jehová o Angel del Pacto, que le apareció a Moisés y le dijo: "Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob," ese mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que es el Verbo: "Y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios." "Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros," y fue conocido por el nombre de Jesucristo. Ese Verbo, el Angel del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es nuestro amado Señor Jesucristo; pues El es nada menos que Emanuel, Dios con nosotros.
Por eso la promesa: "Y en aquel Día Jehová será Rey sobre toda la Tierra," será cumplida en Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores, reinando sobre el planeta Tierra, sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; por eso es que en el Nuevo Testamento ya no se menciona más el nombre de Jehová, sino el nombre de nuestro amado Señor Jesucristo.
Ahora, Cristo hablando del fin del siglo o fin del tiempo o fin del mundo, nos muestra las señales que habrá en el planeta Tierra y también en los cielos; y nos muestra que para el Día Postrero aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Esto muestra que para ese tiempo, así como para el tiempo en que apareció la estrella de Belén en medio del pueblo hebreo, sobre el cielo, el Mesías ya estaba en la Tierra; los magos estuvieron viendo esa estrella por dos años, y estuvieron siguiendo esa estrella, a la dirección de esa estrella, porque querían llegar al Mesías; porque esa estrella era la estrella del Mesías.
Y los magos cuando entraron a Jerusalén, preguntaron: "¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido?" Ellos sabían que el Rey de los Judíos ya había nacido cuando apareció la señal de la estrella de Belén en el cielo. Esa era la señal del Hijo del Hombre en el cielo para aquel tiempo, la señal del Hijo del Hombre en el cielo para la Primera Venida del Mesías.
Luego los magos preguntaban... fueron a Jerusalén, porque esa era la cuna de la religión hebrea, era el lugar donde estaba el templo, donde Salomón hizo el primer templo y donde, en las diferentes ocasiones en que fue destruido, luego hubo una restauración del templo. Y para el tiempo en que apareció la estrella en el cielo, el templo estaba allí, pues Herodes era el que había construido ese templo; y allí estaba el Sumo Sacerdote en el templo. Y como toda persona normalmente piensa: "Si el Mesías está en la Tierra, pues el lugar donde más información pueden tener acerca de la Venida del Mesías es donde está el Sumo Sacerdote, porque ahí son los cuarteles generales de la religión hebrea;" ahí está el Concilio del Sanedrín, compuesto por setenta sabios del pueblo hebreo, setenta grandes líderes religiosos, sabios en asuntos religiosos; ahí está el Concilio de la religión hebrea, pues por lo tanto el Concilio de la religión hebrea tenía que saber algo acerca de la Venida del Mesías; y la señal en el cielo estaba dando testimonio que ya el Mesías había nacido en la Tierra.
Ahora, cuando llegan a Jerusalén, Jerusalén y Herodes fueron conmovidos y se confundieron con esa noticia de que el Mesías ya estaba en la Tierra.
– "¿Dónde está? Pues Su estrella hemos visto en el Oriente." O sea, que ellos estaban viviendo allá por el Oriente, pues eran descendientes de aquellos hebreos que habían sido deportados. Por ejemplo, Daniel, ese poderoso profeta de Dios, ese visionario, era también un gran líder político en medio del reino gentil allá en Babilonia; y tuvo hijos allá. Y también Sadrac, Mesac y Abed-nego, también tuvieron su descendencia allá; y muchos hebreos que vivieron allá tuvieron su descendencia allá. Por lo tanto, todas esas personas, esos descendientes, conocían las profecías de Daniel, también conocían las demás profecías bíblicas del tiempo de Moisés; y ellos sabían que la profecía bíblica decía que una estrella saldría de Jacob.
Así que cuando ellos vieron esa señal en el cielo, ellos conscientes de que todo lo que Dios va a hacer en la Tierra también lo muestra El en el cielo (cuando en el cielo aparece una señal, da testimonio de algo que Dios va a hacer aquí en la Tierra o que está ya haciendo aquí en la Tierra). Por lo tanto, ellos sabían que Dios lo que estaba haciendo aquí en la Tierra era cumpliendo la Venida del Mesías; y fueron al concilio de la religión hebrea, donde estaba el Sumo Sacerdote, y nada sabían acerca de la Venida del Mesías.
Ahora, aquellos magos no sabían, no conocían una Escritura allá en Miqueas, capítulo 5, donde hablaba acerca de la Venida del Mesías (era una profecía); y por eso ellos fueron primero a Jerusalén. Pero cuando Herodes se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, y que toda Jerusalén estaba conmovida por esta noticia, y todos querían saber dónde estaba el Mesías... pues ya la señal del Hijo del Hombre, de la Primera Venida del Mesías, estaba en el cielo siendo vista por dos años, y la religión hebrea y el Sumo Sacerdote, que era la cabeza de la religión hebrea, el Concilio del Sanedrín, nada sabía. ¿Dónde se les había escondido el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, con la señal ya en el cielo?
Ahora, hubo uno que se interesó mucho, y fue Herodes; porque él quiso saber dónde estaba para quitar ese Rey, para que el pueblo hebreo no tuviera un rey fuera de Herodes, el cual era uno de los representantes del reino romano. Y le preguntó a los sabios, a los escribas y doctores de la Ley, dónde el Mesías tenía que nacer. Los reunió a todos, una reunión de emergencia, juntamente con los magos; y los sabios, los escribas, dijeron: "Conforme a la profecía, tiene que ser en Belén de Judea." Porque dice: "Tú, Belén, no eres la más pequeña entre las tribus de Israel, porque de ti me saldrá un guiador, un gobernador, que apacentará a mi pueblo Israel." Esa es una profecía mesiánica: habla del Mesías como Gobernador, como Rey, y dice que vendría, nacería, allá en Belén de Judea, donde había nacido el rey David. Así que nacería como un hijo de David, sería el Hijo de David, que tiene la promesa del glorioso Reino de Dios para ser colocado aquí en la Tierra.
Ahora, encontramos que de Belén de Judea tenía que venir el Mesías, tenía que nacer allí el Mesías en Su Primera Venida como Cordero de Dios. El rey David era, miren, pastor de ovejas; y el Hijo de David era un Cordero, y también era un Pastor de ovejas, no literales, sino de ovejas humanas, de seres humanos; y dijo en una ocasión: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen. Yo soy el Buen Pastor." Así como David fue un buen pastor que cuidó sus ovejas, y las alimentó muy bien, y vino a ser el rey de Israel. Y ahora Cristo, como Pastor de ovejas humanas, de seres humanos, es el Buen Pastor, y El es el que reinará sobre la raza humana, no solamente sobre el pueblo hebreo.
Ahora, podemos ver cómo vino Cristo dos mil años atrás: nació en la Tierra, y no se dieron cuenta que el Mesías estaba en la Tierra; transcurrieron casi 30 años y no sabían que estaba en la Tierra el Mesías. Dios ocultó de los sabios y entendidos este gran evento de la Primera Venida del Mesías. Dios ocultando a Su instrumento para que el diablo no lo pudiera destruir, pues Dios estaba prometiendo ese don ministerial que él había colocado en carne humana.
Aun cuando Jesús estuvo en el desierto y fue tentado por el diablo, ni el mismo diablo pudo creer que Jesús era el Mesías, y le decía: "Si eres Hijo de Dios, di esto." Y Jesús no hizo lo que el diablo le pidió que hiciera, porque Jesús no tiene que complacer al diablo. Jesús lo que tiene que hacer es lo que Dios dice que haga y no lo que el diablo le diga que haga.
Si Jesús hace las cosas que el diablo le dijo que hiciera, el diablo se iba a dar cuenta también de que ése era el Mesías, el Hijo del Dios viviente; pero Jesús no lo hizo, y el diablo ni se dio cuenta claramente de que ése era el Mesías.
Luego encontramos que comenzó Su ministerio Jesús de Nazaret, y tuvo un ministerio de unos tres años y medio, durante los cuales cumplió la Voluntad del Padre, las Obras que el Padre tenía para llevar a cabo en ese tiempo de la primera parte de la semana setenta; las cuales fueron cumplidas por medio de Cristo hasta ser adoptado en el Monte de la Transfiguración.
Y luego tuvo seis meses de ministerio, siendo ya adoptado, en donde encontramos que al final de esos seis meses llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; cosa que nadie comprendía, ni el mismo diablo lo comprendió.
Y así como las abejas pican a la personas, colocan su aguijón, y ahí se queda y no lo pueden sacar, y después no pueden picar a nadie más, y luego se mueren más adelante; el diablo colocó el aguijón del pecado y de la muerte sobre Jesús, y no lo pudo sacar.
Cristo murió por nosotros, para que nosotros podamos vivir eternamente. Cristo tuvo que ir al infierno para que usted y yo no tengamos que ir al infierno. El diablo se quedó sin aguijón, no puede echar a ninguno de los hijos de Dios al infierno, sino que cuando mueren, sus cuerpos van al Paraíso. ¿Por qué? Porque el diablo logró echar a Jesús al infierno, sin darse cuenta que era... no entendió claramente que era el Mesías, el Cristo, y que en esa forma se quedaría el diablo sin el poder de la muerte.
Por eso cuando un hijo de Dios muere –su cuerpo,– sigue viviendo la persona allá en el Paraíso en un cuerpo teofánico; pero Cristo sí tuvo que ir al infierno. Dice la Escritura que descendió a las partes más bajas de la Tierra y le predicó a las almas encarceladas, que fueron desobedientes en el tiempo de Noé. San Judas y San Pedro nos hablan de estas cosas.
Y luego subió, luego que salió del infierno y le quitó las llaves del infierno y de la muerte al diablo allá en el infierno: luego pasó al Paraíso y resucitó con los santos del Antiguo Testamento el domingo de resurrección; y luego que estuvo unos cuarenta días aquí en la Tierra, luego ascendió al cielo, y con El ascendieron los santos que habían resucitado; y llevó consigo la cautividad, llevó consigo a todas aquellas personas que estaban allá en el Paraíso, en el seno de Abraham, los llevó ante la Presencia de Dios. Y dice: "y dio dones a los hombres."
El ha colocado en Su Iglesia dones ministeriales, como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, para la perfección de los santos, nos dice San Pablo en el capítulo 4... vamos a ver el capítulo 4 de su carta a los Efesios... él nos habla de esto, y en el capítulo 4, versos 8 en adelante es que él nos habla de esto... y en el verso 11, nos dice: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo..." O sea, hasta que todos lleguemos a tener la plenitud de Cristo, hasta que todos lleguemos a ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo con un cuerpo eterno y un espíritu teofánico eterno, y así lleguemos todos a la perfección, a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, a un varón perfecto, a Jesucristo, ese varón perfecto; seremos todos iguales a El.
Así como un grano de trigo cuando es sembrado en la tierra, luego nace, sube la plantita, luego echa fruto. Y luego todo el fruto, ¿qué es? son granos de trigo iguales al que fue sembrado. "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, si él no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva," o sea, muchos granos de trigo a imagen y semejanza del que fue sembrado en la tierra.
Ahora, si no es sembrado, él solo queda. Y Dios si no permitía la muerte de Jesucristo en la Cruz del Calvario, El solo quedaba, Jesucristo solo quedaba, y Dios tendría solamente un hijo perfecto; pero luego el resto serían imperfectos y morirían gradualmente, y todo llegaría a lo que era antes de Dios crear al ser humano.
Pero por cuanto Cristo murió, el grano de trigo cayó en tierra, fue sembrado; y ahora la promesa es que para el Día Postrero, en el tiempo de la cosecha, habrá muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; porque los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos incorruptibles y nosotros los que vivimos seremos transformados; y habrá sobre este planeta Tierra millones de seres humanos a imagen y semejanza de Jesucristo, iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, para vivir por toda la eternidad y estar en ese glorioso Reino Milenial. Y todas estas cosas serán cumplidas en el fin del mundo.
El mundo ha llegado al tiempo final, por eso es que se ve en cada país tantos problemas, porque los reinos de este mundo han llegado a su final, para muy pronto pasar a las manos de nuestro amado Señor Jesucristo, para pertenecer al glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo, del Hijo de David.
Ahora, el enemigo de Dios, el diablo, va a querer destruir a los seres humanos, va a querer destruir a las naciones. En Apocalipsis, capítulo 12, nos dice así, verso 7 en adelante, dice: "Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón (el dragón es el diablo); y luchaban el dragón y sus ángeles;
pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón."
Ahora, aquí podemos ver que el diablo será arrojado a tierra en el Día Postrero, y ya no podrá acusar más a los hijos de Dios allá en el Cielo, ante el Trono de Dios; porque ya el Cordero habrá tomado el Título de Propiedad y habrá hecho el reclamo, y se cerrará ya el caso allá en el Cielo. No habrá más acusaciones, todos los hijos de Dios saldrán completamente libres, y saldrán reconocidos como los herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús. Y por orden divina, orden celestial desde la Corte celestial, será dada la orden para que cada hijo de Dios sea restaurado a su Herencia, a su posesión, a un cuerpo eterno con vida eterna, y a su posición de Reyes y Sacerdotes para reinar con Cristo mil años y luego por toda la eternidad.
Por eso es que Cristo toma el Libro, el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, en Apocalipsis, capítulo 5; y así es como El podrá restaurar a la vida eterna a todos Sus hijos, a Su Iglesia, y ser restaurados a la vida eterna y al Reino de nuestro amado Señor Jesucristo; y así podrá ser restaurado el Reino de Dios en este planeta Tierra. Y todo esto en el fin del mundo, el fin del siglo y el fin del tiempo, en el cual nosotros estamos viviendo.
"EL FIN DEL MUNDO." El mundo tiene muchos problemas y tendrá muchos más, hasta que Cristo tome el Reino o los reinos de este mundo. Durante la gran tribulación los reinos de este mundo tendrán más problemas todavía; pero al final de la gran tribulación, Cristo tomará los reinos de este mundo y traerá paz, felicidad, gozo, alegría, prosperidad, seguridad y amor divino sobre todas las naciones; y las armas de guerra serán convertidas en herramientas de trabajo, y todo será en favor de los seres humanos, y los seres humanos serán llenos del conocimiento de la gloria de Jehová.
Hoy en día en el reino o reinos de este mundo se trata de llenar de conocimiento humano, de las cosas de este mundo, a los seres humanos, por medio de los estudios; pero para el glorioso Reino Milenial de Cristo la preeminencia la tendrá la enseñanza de las cosas de Dios, del glorioso Reino de Jesucristo y Su Programa; y la Tierra con todos sus seres humanos serán llenos del conocimiento de la gloria de Jehová, o sea, de la gloria de nuestro amado Señor Jesucristo. Esa es la enseñanza máxima que recibirá todo ser humano para conocer a nuestro Dios.
Y dice: "En aquel día Jehová será uno y uno su nombre." Y así todo ser humano comprenderá que el Jehová del Antiguo Testamento, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es el Jesucristo del Nuevo Testamento, el cual se hizo hombre y habitó entre los seres humanos y recibió un nombre humano: Jesús, en el Nuevo Testamento, para la Obra de la Dispensación de la Gracia.
Hemos llegado al tiempo final; y por esa causa no nos sorprenden los problemas que hay en todas las naciones gentiles y aún en la nación hebrea. Esta fue la forma en que fue profetizada o fue profetizado el fin del mundo, el fin del tiempo, el fin del siglo; está en la condición que dijo Jesucristo y todos los profetas que estarían todas las naciones.
Pero para este tiempo serían abiertos estos misterios que quiso entender el profeta Daniel, al cual le fue dicho: "Séllalos, cierra y sella estas cosas hasta el tiempo del fin." ¿Por qué? Porque en el tiempo del fin serán abiertas estas cosas a los escogidos de Dios; Dios se las revelará a Su Angel Mensajero, y por medio de Su Angel Mensajero, el Angel Mensajero de Jesucristo, la Iglesia del Señor Jesucristo será llena del conocimiento de todas estas cosas que deben suceder. Todo esto para el fin del mundo, fin del siglo y fin del tiempo.
"EL FIN DEL MUNDO."
Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y se materialicen todas esas bendiciones en ustedes y en mí también, y pronto todos seamos transformados.
Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche, platicando estas cosas que fueron profetizadas para este tiempo final.
"EL FIN DEL MUNDO."


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